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Caída libre en la extracción de gas y petróleo en los yacimientos de Salta

Entre 2007 y 2009 la extracción de gas declinó un 8% cada año. Hoy el promedio de caída supera el 14%. La inyección de crudo se desploma a un ritmo del 16% anual. Oscuro pronóstico en materia de reservas y regalías.

Gas Salta Evolución.jpg

Mientras el Gobierno nacional apuesta fichas a la importación de combustibles, el gas y el petróleo argentinos participan cada vez menos en el tablero energético de la región. La caída de la producción preocupa en todas las cuencas del país, pero están llegando a niveles inauditos en los yacimientos de Salta.

Los registros de la provincia revelan una dramática acentuación del derrumbe hidrocarburífero, con retrocesos de más del 14% en la producción de gas y del 16% en la de petróleo. De acuerdo con los datos estadísticos de la Dirección General de Recursos Tributarios Energéticos, desde septiembre de 2007 la inyección salteña de gas registra un progresivo descenso. En 2009 los yacimientos del norte rindieron el 8,6% menos que en 2008, mientras que en 2010 la caída de producción fue de más del 14,30% con respecto a 2009. Los registros del primer trimestre de 2011 indican que el derrumbe tiende a agudizarse tanto en el gas natural como en el GLP (gas envasado).

Petroleo Salta Evolucion.jpg

Crudo escenario

Por el lado del petróleo, el derrumbe es incluso más ostensible, ya que desde mayo de 2008 la producción descendió a un promedio del 15,60% hasta 2009 y desde ese año a 2010 se desplomó a un ritmo interanual del 16,16%. Al igual que con el gas, los registros de los primeros meses de 2011 no hicieron más que confirmar el oscuro horizonte que se cierne sobre las reservas y las regalías hidrocarburíferas de la provincia.

La profunda crisis del sector incomoda al Gobierno salteño, que evita pronunciamientos frontales contra la política energética nacional, perfilada cada vez más hacia la importación de gas natural licuado (GNL) y otros caros combustibles sustitutos, especialmente para las usinas térmicas (fuel oil y gasoil).

En contraste con esta creciente dependencia, ligada a monstruosas erogaciones en subsidios estatales, el rumbo marcado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, mantiene planchado el precio del gas en boca de pozos argentinos y desalienta toda inversión en los yacimientos del país.

Sin exploración

Técnicos del sector aseguraron a este diario que “no es casual” que los mayores derrumbes de la producción gasífera se experimenten hoy en Salta, dada la proximidad de sus maduros y declinantes bloques hidrocarburíferos con los de Bolivia. Allá, petroleras que operan yacimientos a uno y otro lado de la frontera están priorizando sus inversiones en exploración para sumar pozos productores y reservas. Ello es así porque por el gas producido en grandes yacimientos salteños, como Ramos, Aguarage o Acambuco, las petroleras asociadas en esas áreas del departamento San Martín perciben un valor tres veces inferior al que se paga por el mismo gas, pero ingresado a Campo Durán desde los campos gasíferos del sur de Bolivia.

Diferencias abismales

El Gobierno argentino negoció la compra del gas importando desde Bolivia a un valor de aproximadamente 7,50 dólares el millón de BTU (unidad térmica británica equivalente a poco menos de 27 metros cúbicos), mientras que la misma cantidad de gas, pero bombeada desde pozos argentinos, se paga a razón de unos 2,50 dólares el millón de BTU.

En el caso del GNL, que no es otra cosa que gas natural sometido a un proceso de enfriamiento que permite transportarlo en busques y reinyectarlo luego a los gasoductos desde plantas regasificadoras emplazadas en zonas portuarias, las diferencias de costo son de cinco a uno, ya que cada millón de BTU importando desde Qatar, Trinidad o Venezuela cuesta no menos de 13 dólares puesto dentro de los gasoductos.

A su vez, los combustibles líquidos que el Gobierno nacional autoriza a quemar en las centrales térmicas, para sustituir al gas natural que escasea en los yacimientos del país, cuestan entre cuatro (fuel) a ocho veces (gasoil) más caros que el combustible fluido.


Fuente: Diario El Tribuno de Salta